En un lugar de Moratalla de cuyo nombre no quiero acordarme... bueno no quiero acordarme porque todavía tengo pesadillas, primero por la odisea que pasamos hasta llegar allí y otro porque todavía me entran nauseas de recordar toda la comida que nos metimos entre pecho y espalda.
En fin, como se dice en el argot callejero empecemos por el principio. A la friolera de las 3:10 de la mañana llego a casa de Joaquín, no sin antes haber sido parado por una patrulla de la Guardia Civil y haberme dejado marchar al ver las pintas que llevaba, no sin antes preguntarme: "¿a dónde vas a estas horas alma de cántaro?".
Desde este punto salimos 4+1 (lo digo por la rima fácil) de los componentes del grupo que iba a realizar la travesía (Josué, César, Joaquín, Lucas y yo) y nos dirigimos al Calar de la Santa (lugar de llegada) para dejar los 2 coches que nos llevarían de vuelta al lugar de salida (las Fuentes del Marqués).
Dos horas y media más tarde ya estábamos en las Fuentes del Marqués preparados y con los otros 3 componentes del grupo (Cristina, Alejandro y Jesús). Así que con la mochila en la espalda, los bastones en las manos y el frontal en la cabeza a las 6:15 partimos hacia la aventura con más moral que el Alcoyano.
La primera de las grandes pruebas que nos esperaban era la subida del Barranco del Agua, que como su propio nombre indica lleva agua, pero además barro, rocas resbaladizas y plantas llenas de agua. Esto nos llevó a patinar más que andar por el agua y a mojarnos los pantalones y los pies, gran putada ya que estabamos calados y todo el agua iba metiendose por los calcetines mojándonos los pies y haciendo más incómoda nuestra marcha.
Para evitar mojarme más los pies, yo opté por quitarme las patas de los pantalones desmontables, craso error ya que después del barranco nos esperaba nuestra primera ascensión a un pico por caminos de mala muerte llenos de carrasca y arbustos espinosos, cosa que hizo más agujeros en mis piernas que un colador de los chinos.
Después de nuestro primer pico, bajamos a una casa donde hicimos el primer descanso breve para comer, hidratarnos y hacer aguas menores, aunque Alejandro había ya evacuado al menos 4 veces más (y las que le quedaban).
Tras la pequeña parada en la casa forestal seguimos nuestro camino de subidas y bajadas por los cerros (donde utilizamos las técnicas más avanzadas para desplazarnos, destacando el doble tirabuzón con aterrizaje sobre la mochila de Joaquín) hasta llegar al cortijo de la Pajareja donde hicimos nuestra primera comida seria y donde Alejandro hizo su decimoquinta meada.
Una vez en el camino, nos desviamos por una subida a un collado donde paramos por segunda vez para almorzar y para que Alejandro cambiase el agua al canario por vigesimoquinta vez. Terminado este almuerzo seguimos el camino que nos llevó directamente a una carretera del Campo de san Juan, donde nos enfrentamos al segundo gran punto de inflexión de la ruta: EL RÍO, también conocido como el Arroyo de las Polladas (es su nombre verdadero, os juro que no es broma). En este arroyo se hundieron todas nuestras fuerzas, ánimos y ganas de seguir, sobre todo cuando realizamos la subida más corta pero más dura de todo el recorrido.
En este punto ya nos dimos cuenta de que la excursión ya no tenia tanta gracia y menos mal que parecía que ya se terminaban las subidas y que le quedaba poco a la ruta, pues sólo nos quedaban 5 Km más o menos en línea recta. Lo curioso es que 20 minutos después quedaban los mismos 5 Km. en fin, será cosa de los Km y las líneas rectas...
Tras 1 hora más de recorrido, llegamos por fin al pueblo y terminamos 37.4 Km y 2300 m de desnivel con un tiempo total de 10 horas y 10 minutos, no bajamos de 10 horas como habíamos planeado, pero claro también hay que tener en cuenta que Cristina nos retrasó jajajajajaj es bromaaaa.
Por cierto, en esta ruta se batieron varios records:
- Alejandro. Record al número de meadas en una ruta: 214, sus riñones funcionan mejor que la jarra Brita.
- Cristina. Record a la ruta más larga que ha hecho en su vida, por lo menos que ella recuerde.
- Joaquín. Record a la maniobra aérea en caida libre, tiene la columna igual que los gatos pero al revés.
- Josué. Record de intensidad de las ventosidadesAntrax.
- Jesús. Record de tiempo sin fumar en una ruta, de hecho es que ni le daba tiempo a encender un cigarro cuando parábamos.
- César. Record de realizar una ruta con el culo mojado sin saber la causa (la botella o el camelbak), de hecho va a ser uno de los grandes misterios de la humanidad junto con el de ¿qué fue primero el huevo o la gallina?.
- Pepe. Record de arañazos por arbustos y carrasca en una ruta, necesitó varias transfusiones.
