Una vez los recogí, nos dirigimos al siguiente punto de encuentro, donde si que no fue ninguna sorpresa que cuando llegamos no hubiese nadie esperando ya que habíamos quedado con Cristina y Alejandro (ni que decir tiene que la que llega tarde siempre es Cristina). Lo que si fue bastante sorprendente es ver a Carlos (el primo postizo de Cristina) llegar en moto y vaqueros, por lo que nada más bajarse de la moto le preguntamos - pero... ¿te vas a subir La Sagra en vaqueros? y más sorprendidos nos quedamos cuando nos dice: - que vaaaa si llevo un pantalón corto ahí detrás... (luego nos enteramos que hubo un malentendido entre la información que le dio Cristina y la percepción de Carlos del peligro que conlleva una ruta de este tipo).
Pasadas, una llamada de teléfono, la llegada de los otros integrantes del grupo Víctor y Juan Carlos y 30 minutos, aparecieron Cristina y Alejandro y por fin pudimos salir a las 9:45 en dirección a La Sagra.
La verdad es que el camino de ida se hizo corto corto, con una animada conversación sobre las mujeres, la vida y las dudas de Jose de la existencia de nieve en La Sagra, duda que quedó resuelta cuando llegamos a la altura de la Puebla de Don Fadrique y pudimos comprobar la cantidad de nieve que había.
Durante el trayecto también nos encontramos a nuestro guia perruno Lucas que nos llevó rectos hacia el Collado de las Vivoras donde nos tomamos nuestro primer almuerzo y alcanzamos a ver la primera de las cimas que nos esperaban en nuestra ascensión.
Escuchado su consejo, subimos hasta el recoveco donde pudimos comprobar que era cierto todo lo que decian, un viento del carajo, mucho hielo y ¡¡¡¡¡¡la cima a tan solo 400 metros!!!!!!, pero en fin haciendo uso del sentido común, al no ir preparados nos volvimos por donde vinimos y decidimos emprender la bajada.
Tras terminar la nieve, Cristina al considerar que Jesús no había hecho suficiente ejercicio,hizo como que se caía (bastante bien conseguido) y dejó escapar el aislante que voló algo así como 400 metros, hasta que Jesús en un alarde de autentico corredor de trails montaña abajo lo alcanzó.
Tras este incidente volvimos al collado donde coincidimos con el experto grupo de montañeros del que el cabecilla nos hizo una conferencia sobre los peligros de usar crampones y las caídas y almorzamos por segunda vez en compañía de Lucas que se nos volvió a unir, hasta 3 km. después donde nos dejó por otros montañeros que seguramente tenían más comida que nosotros...
Tras una animada bajada con un pequeño desvio y donde se nos perdieron Jesús y Jose momentaneamente llegamos a los coches y nos fuimos al restaurante donde nos pegamos una comilona de aupa con la camarera más experta en el arte del selfservice, en serio, es la primera vez que pago por montarme yo solo la mesa en un restaurante que se supone que tiene camareros que te sirven. Eso sí, la comida buena buena...
En fin, eso es todo, la montaña pudo con nosotros, pero nosotros demostramos que podremos con ella próximamente, cuando la meteorología nos sea más propicia. Un saludo y nos vemos en el camino!!!!
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