lunes, 7 de marzo de 2011

X Travesía del Noroeste Murciano. La Historia Interminable

Hola compañeros de camino, este pasado sábado, dos integrantes del grupo GR2 nos aventuramos en una prueba de resistencia que contaba como un reto anual para nuestro grupo. La verdad es que en líneas generales la cosa estuvo bien pero se nos hizo muy muy cansina. Os cuento:

La historia comienza la tarde de antes cuando llegamos al albergue y recogemos nuestras tarjetas identificativas y nos asignan la habitación, ya aprovechamos para preguntarles a los organizadores por un lugar para cenar con las 3 B (Bueno, Bonito, Barato), estos nos mandan para la plaza del ayuntamiento o para la zona del templete. Una vez encontrada la zona del templete y localizado el mesón del mismo nombre decidimos irnos al otro lado del pueblo donde estaba la plaza del ayuntamiento donde como era de esperar a las 8 de la tarde no había ni un restaurante abierto que nos generase la suficiente confianza como para cenar, por lo que decidimos volver al templete tras nuestro paseo de 1 hora para hacer boca.

La verdad es que no pudimos cenar en mejor sitio porque comimos muy pero que muy bien y barato barato (a las fotos me remito) aunque este bar tenía una maldición con la cerveza que hacía que se multiplicase milagrosamente la espuma cuando Joaquín la echaba en el vaso.

Tras la cenorra que nos pegamos nos fuimos a planchar la oreja en las maravillosas literas del albergue a la tempranera hora de las 22 horas. La verdad es que hubiesemos dormido genial si no es por los vecinos de las literas de abajo que les dio por dar un concierto de trompeta roncadora de 2:30 a 3:30, esto hizo que no hiciese falta ni siquiera la alarma para llegar a tiempo al desayuno.

El desayuno fue bastante aceptable, aunque a Joaquín le faltaron los zumos, ya que la leche a estas horas de la madrugada y antes de andar 38.4 Km pues no sienta muy bien, pero en fin en cuanto al resto, genial. 

A las 4:05 a.m. Da lugar la salida en fila india cosa que me sorprendió bastante y que creo que fue el mayor error de esta marcha pues la fila se rompía muy frecuentemente y cada dos por tres había que parar para que no se perdiese nadie.

Tras algunas paradas para reagruparnos y 4 horas después paramos para el primer avituallamiento donde encontramos gran variedad de comida y bebida así como una estufa de leña para calentarnos ya que la nieve y la lluvia nos alcanzaron en mitad de la noche. 

A partir de este avituallamiento, nos dimos cuenta de que si no íbamos con el grupo de cabeza tardaríamos mucho más en llegar a la meta, cosa de la que se dieron cuenta muchos otros por lo que el grupo de cabeza parecía más que una marcha senderista una carrera ciclista donde uno tiraba, el otro te empujaba, otro te metía con los bastones en la cara y salíamos todos agobiados cediendo el paso y enterneciéndonos los unos a los otros.

Esta situación se agravó cuando nos dirigimos al Pajarón (1599 m), pico más alto de la ruta lleno de nieve y con acceso difícil, tanto que tan sólo los 30 primeros de los 150 que íbamos pudimos subir a la cumbre.

Tras este pico nos dirigimos al segundo avituallamiento donde nos pusimos hasta arriba de bocadillos de jamón con perejila imaginaria, flanes, tocinos de cielo, fruta, cerveza, refrescos vamos comida a manta.

El último tramo fue sin duda el más pesado, sobre todo por las horas que llevábamos que se incrementaron sustancialmente con el tiempo de espera y el hecho de pasar por un río lleno de arena y con una capa de 6 cm de nieve donde se te hundían los pies, costando lo suyo el poder caminar. 

Pasado este río, un barranco y una vez llegamos a la senda, movidos por la desesperación nos pusimos a correr como locos a ver si llegábamos antes y así terminamos nuestra marcha de 38.4 Km y 2200 m de desnivel 12 HORAS Y 4 MINUTOS después y eso que íbamos en el grupo de cabeza. Un horror que no culminó hasta 2 horas después de llegar a meta cuando llegó todo el mundo y nos fuimos en el autobús hacia el restaurante El Cortijo donde tuvo lugar una comida-merienda y casi cena opípara que me llenó mis cuatro estómagos hasta tal punto que no pude terminarme el arroz (pero si el postre jejejeje). Esta gran cena acompañada de un sorteo puso punto final a esta marcha que hubiese sido genial si no hubiesemos tenido 3 horas y media de parones durante la marcha y 2 horas esperando a que llegase todo el mundo. Pero en fin nada es perfecto. 

 
De todas formas mi enhorabuena a la organización por la ruta que es preciosa y por el alojamiento, los avituallamientos y la comida que fueron inmejorables. Lo dicho ¡RETO ANUAL SUPERADO!




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